La historia no envejece
Las alturas son sinceras
Quien te quiere,
No te hace daño,
Ni mucho menos te deja ir,
No dejes que te ciegue el amor,
Es un veneno
Y como todo veneno, puedes tolerarlo,
Pero te acabará matando.
El amor es un hechizo,
La misma bruja olvida que es una bruja,
Y por un tiempo, cree, y se vuelve una ilusa
Y cuando se acaba este embrujo, este hechizo, todo se acabó...
No hay perdón
No importa lo que hayas hecho,
No importa lo mucho que te arrepientas, que lo digas, que lo demuestres, que tengas un mínimo de decencia, humanidad y educación.
La otra persona está cegada, otra vez, pero en su propio orgullo, es demasiado débil mentalmente, y por eso, no sobrevivirá.
Una persona así... Que vive de ilusiones pero no de realidades, está destinada a morir sola, ni aunque el destino existiera, nadie podrá salvar a ese pobre demonio de su fatal orgullo, no ve más allá.
Puede darse con la verdad en la frente, y aún así no se dará cuenta, de que su verdad es a medias. Es simplemente incapaz de ver el Todo.
Está ciega. Ahora, y siempre.
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