¿Eres tú, Lulú?
Se oían unos ruidos extraños y unas luces que daban al
pasillo desde el dormitorio estaban encendidas. Fer se acercó al dormitorio
poco a poco, y mientras se oía cada vez más fuerte el mismo ruido. Un ruido
mecánico, frío, sordo. ¿qué es eso?
Al poner la mano en el marco de la puerta para acercarse a
mirar, se desmayó. Un blanco lechoso invadió su mente, estaba en el país de las
maravillas, un infierno irreal, mágico y sucio al mismo tiempo, se sentía raro.
Quería dormir, descansar la cabeza, le dolía por el estrés y el calor. ¿Estoy
soñando?
Tras un paseo por la tierra de Oz y hablar con un león
espantoso y un robot horrible, golpeó a una niña muy estúpida y le dio una
patada a su perro patada. ¿Qué es?
Unas voces se oían a lo lejos, un ruido, llegando a la
habitación, yo estoy durmiendo, no quiero que me molestes, decía, bajo sus
sábanas blancas con florecillas. No necesito a nadie ahora mismo. Una hoja cayó
de la flor, que, sin saberlo, sería la chispa que acabaría con todo. Un ruido
incesante, cada vez más fuerte, atravesándolo todo, rompiendo y destruyendo a
su paso todo lo que había tardado años en hacerse.
Soy yo, Lulú. Vengo a por lo que es mío.
Fer yacía muerto en el suelo. Lulú se había liberado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario