Dentro de una casa, hecha con ventanas de cristal, todo visible desde el exterior, gritabas mi nombre, en medio de una tormenta, ambos nos juramos amor eterno
¿Dónde estabas cuando acabó la lluvia...?
Un simple arcoiris, sin color y sin gracia, un cielo azul que más bien me parecía gris.
Los cristales destrozados cortaron mis pies desnudos mientras caí al suelo, ahora siendo una neblina y evaporando mis sentimientos, para volver a donde pertenezco, a la nada.
Ya no caen gotas de lluvia sobre mis mejillas.
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