21/08/2021

Estela

 Al levantarse, Estela, miró su cama, tan calentita y tan suave, no quería irse, pero tenía que hacerlo. Ya no era una niña pequeña, se había convertido en una mujer. 

Tenía un trabajo, una pareja y mucha, mucha felicidad. Cada día de camino al trabajo, pasaba por delante de un hotel cuyas ventanas reflejaban todo lo que pasaba por delante. No era nada importante, pero era algo que realmente le llamaba la atención, porque todos los días se observaba a sí misma en esos reflejos, se veía bonita, elegante, ¿quizá le faltaba algo? Pero no sabía el qué. Al volver del trabajo, se encontraba con el almuerzo preparado, y su pareja, Manuel, que también tenía un trabajo. Realmente vivían bien sin preocupaciones.

Esa misma noche, Manuel le propuso ir de vacaciones a algún sitio, pero ella no estaba completamente segura, no era por dinero, más bien porque no sabía a donde ir. Eso le dejó pensando toda la noche. Al despertar, se sentía cansada, y la felicidad que tenía le empezaba a abrumar. ¿Quería irse de vacaciones? Su cama le parecía incómoda, y ese calor que le hacía sentir bien, se convirtió en calor abrasador de verano, se levantó empapada en sudor y con las sábanas pegadas, una sensación inquietante no le dejaba pensar. Tomó una ducha y se vistió, simplemente como todos los días, y comenzó a caminar a donde estaba su trabajo. 

Pasó por delante de una frutería, donde solía comprar hasta que un día le vendieron una fruta que no estaba bien de sabor. Conocía al dueño, pero no le miró. Más adelante una cafetería, donde solía desayunar, hasta que una mañana el café estaba demasiado caliente. Y siguió caminando y caminando, hasta llegar al hotel. Esta vez el hotel parecía más inmenso que de costumbre. Y ella se sentía muy pequeña. 

La sensación de inquietud se convirtió en miedo. ¿De verdad era una mujer? ¿Por qué ponía en duda a todas las personas que le habían fallado, solo una vez? Ya no quería seguir caminando, solo quería llorar y llorar. En ese momento volvía a ser una niña pequeña. 

Y miró al espejo. No se vio a sí misma, solamente reflejo del sol, se aclaró los ojos para poder ver mejor. "Nunca podrás escapar de mí."

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